Manchamanteles al oliver
Origen novohispano: Surgió en el siglo XVII en los conventos y cocinas virreinales de México. Su nombre proviene de su color intenso y su capacidad de “manchar manteles, símbolo de exceso.
Composición: Mezcla de chiles secos, frutas (piña, plátano, manzana), especias y carne (cerdo o pollo). Representa el mestizaje culinario entre ingredientes indígenas y europeos.
Popularización barroca: En los banquetes novohispanos, el manchamanteles era servido como plato principal en celebraciones religiosas y cortesanas. Su combinación de dulce y picante reflejaba la estética barroca: contraste, dramatismo.

Brandy Alexander
Origen: Nació en Londres hacia 1920 como una versión del cóctel Alexander, sustituyendo la ginebra por brandy.
Inspiración barroca: Aunque posterior, el Brandy Alexander evoca el refinamiento y la opulencia del Barroco europeo, donde el brandy era símbolo de lujo y poder.
Difusión: Se popularizó en los años 1920 y 1930 como bebida elegante y “postre líquido”. En el siglo XX, artistas como John Lennon lo convirtieron en ícono cultural.

Nellyto
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Ornamentación visual: Los pasteles dejaron de ser simples masas rellenas y se convirtieron en obras de arte culinarias, con glaseados, figuras en relieve y motivos florales.
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Exceso y teatralidad: En las cortes europeas, especialmente la francesa, los pasteles eran parte de banquetes espectaculares, diseñados para impresionar tanto en sabor como en apariencia.
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Innovación conventual: En la Nueva España, las monjas perfeccionaron técnicas de repostería, creando dulces y pasteles que mezclaban ingredientes europeos con americanos.
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